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CRITICA DE ARTE EN LA TRINCHERA

jesusmc | 08 Julio, 2010 07:26

CRITICA DE ARTE EN LA TRINCHERA.      

Este artículo es un respuesta al comentario que un lector hizo de mi post sobre Eva Hesse. 

Benvolgut amic:  en tu comentario aludes al concepto de crítica postmortem ligada al calendario del circuito cultural internacional y en detrimento de todo aquello que se hace aquí y ahora en nuestro entorno más cercano en nuestra casa.

        Yo estoy de acuerdo y lo estoy tanto que en mi propósito crítico se encuentra lo que denomino crítica de trinchera. Con esta expresión me refiero a que si bien es loable un artículo sobre Joan Miró o incluso Barceló eso no tiene tanto interés y mérito como  enfrentarse cara a cara a las exposiciones de galería, de día a día, de primera línea en un ejercicio sin referentes esclerotizados por la información histórica. Esa es entonces una crítica desnuda y arriesgada que en lugar de pensar que la crítica es más importante cuando más importante  y conocido sea de quien se habla, apuesta por el encuentro, el hallazgo y la sorpresa.       Reconozco que ese es un vicio que afecta las programaciones de la prensa especializada, en la que los críticos hacen una escala de valores con una ecuación falsa en la que se cree que se puede conseguir más espacio e imágenes cuando más conocido e importante es el artista de quien se habla. Eso es un error.

      Todo ello no es una posición teórica sino que el muestrario de mis objetivos crítico lo demuestran: Ignasi Aballí, Aleksandra Mir, J.C.Bracho, Cornelia Parker, Cyril Levan, Charles Freger, Victoria Campillo, Pablo Valbuena , Tadanori Yamaguchi, Oriol Vilapuig, Gonzalo Tena, Marti Anson, Gabriel, Ester Partagás, Anke Blaue , Bill Thompson o David Levinthal, y muchos otros y en esta ocasión, incluso, Eva Hesse una artista muy poco conocida en nuestro país.

 

       Un aspecto derivado de esta reflexión es que también me he propuesto acabar con la dictadura epocal que consiste en un vicio de opinión que considera que cada época tiene sus críticos de moda que son los que recepcionan la obra de generación a generación. Es decir que un arte de artistas de treinta años necesita críticos de la misma edad. Mi interés por al arte de la época que me ha tocado vivir permite que mi dedicación no obedezca a prejuicios generacionales. Así se va forjando la crítica de trinchera, la critica de vanguardia.

 

       Gracias por tu interesante observación.

   

EVA HESSE EN LA FUNDACION TAPIES

jesusmc | 07 Julio, 2010 22:05

 

Artículo publicado en el suplemento Cultura´s de LaVanguardia nº 420(7-07-2010)

ARTE DEL NO Y LA NADA.-      

  La Fundación Tàpies recupera, tras la reforma, el tono expositivo que se espera de ella. Lo ha hecho con una magnífica muestra de  la artista germano americana Eva Hesse (Hamburgo1936-NY1970) que murió prematuramente, pero que vivió lo suficiente para dejar una obra emblemática hecha a base de materiales ligeros , dúctiles como el látex, la fibra de vidrio, el papel maché o los cordeles. Hesse utilizaba estos materiales sabiendo que por sus características estaban destinados  a un progresivo deterioro y con el  paso del tiempo, incluso a su desaparición. Pura alegoría de su propia existencia.   

   Esta exposición se llama “Trabajos del estudio” pero no son ejercicios preparatorios , la expresión “obra en proceso” tiene en esta artista su máximo significado, porque su aspiración no era otra que transformar lo menor;  no son obras provisionales a la espera de conseguir resultados mayores o definitivos, sino que son  obras con valor en sí mismas. La ligereza y la provisionalidad son sus grandes virtudes y como demuestran las fotos hechas desde 1965 hasta su muerte, su estudio de Manhattan  y su mesa de trabajo eran una muestra fiel de su obra, eliminando el límite y expandiendo el modo de vivir al modo de hacer. 

   

    A pesar de que  Bill Barrette quisiera presentar a Eva Hesse como escultora en su catálogo  razonado de 1989 , estas obras no quieren definirse como objetos, ni pintura, ni escultura, son algo más e incluso, como ya dijo la propia artista, no  quiere dar significados, ni interpretaciones a su obra:” mi preocupación es ir más allá de lo que sé y de lo que puedo saber” .                     Sucede que cuando una obra se niega a ser interpretada, aparece con más fuerza su poder matérico y sus cualidades morfológicas y por eso,  acciones menores como: acumular, arrugar o perforar la materia se convierten en indicios fiables del sentido y están muy presentes en la obra de Hesse.  

Hacer nada. La doble negación.          

     Sus obras están hechas  con el espíritu de la negación y de la nada,  se convierten en una alegoría de la caducidad inevitable de todas las cosas, de todas las personas.  

    Por eso ,aquí lo único interpretable es su propia actitud al querer hacer lo mismo con su vida como persona que como artista.  Su particular sacrificio debido a su procedencia judía en los tiempos trágicos y  su enfermedad, la convertían en una persona frágil y en progresivo deterioro, tal como era su obra, y eso es algo que no supo comprender su amigo Sol Lewitt que en los años sesenta la animaba incesantemente a “hacer más” y dejarse de preocupaciones personales como  dudar, temer , sufrir , dejar de mesarse los cabellos o rascarse la espalda. Sol Lewitt no comprendió que el oxímoron  “hacer nada” es la clave de la vida y de la obra de Eva Hesse.

 

   El arte del no-no, de la doble negación coloca a esta artista en la misma dimensión estética de las obras en potencia que jóvenes como Antoni Llena, Angel Jové ,Silvia Gubern, Jordi Galí y Albert Porta llevaron a cabo en la misma década de los sesenta en Barcelona.

 

   Eva Hesse se acerca al vació como cualidad primordial de la expresión artística, una sensación que embarga al visitante cuando se encuentra ante el gran espacio expositivo de la fundación con cuarenta y siete  rastros mínimos, una pura exaltación de la negación y la nada.

 

 Eva Hesse, Atelier

 

 
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