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MERI DURAN EN BERGER GALLERY

jesusmc | 23 Junio, 2011 09:47

La Revolución de Meri. 

  El escritor Günter Grass escribió la escalofriante historia del niño Oscar Matzerath en su novela “El tambor de hojalata” en la que se basó la película de  Volker Schlöndorff en 1978.De la novela y sobre todo por la eficacia visual del cine, recuerdo de un modo especial el episodio de la tribuna. La banda con sus atuendos magníficos y su música heroica ejerce los rituales, acompaña y anuncia el mitin del esplendor nazi .Todo está acompasado y harmónico, todo es orden y energía adulta, masculina, heroica y guerrera, pero entonces Oscar, un niño que se ha negado a crecer , tocando su pequeño tambor de hojalata, desde debajo de la tribuna de la ceremonia, tocando a destiempo, y con un ritmo descompasado y terrible consigue que se genere en la banda el caos más absoluto. Es el inicio del final de la dictadura.

 

    El tambor de Meri Duran no retumba pero sus obras producen el mismo desconcierto en las mentalidades excesivamente rígidas, en las actitudes sensatas de los adultos y propone una auténtica revolución. Niñas de tres cabezas con gesto entre enfadado e ingenuo, niñas de pequeñas manos con cabeza de tubo- periscopio que mantienen el color rosa como emblema de lo femenino, se mezclan con pequeños seres con antenas marcianas, “cocoons” de los que en lugar de insectos salen personitas, seres híbridos entre lobo y mono , bebes envueltos  a la manera egipcia, niños con ultravisión, pactos secretos entre animales y hombres…etc..  Este empeño personal es altamente revolucionario y a la vez amable y muy estético, es ingenuo y perverso, es femenino y siniestro y al hacer esto su obra se enmarca totalmente en las corrientes artísticas contemporáneas en lo que considero como la “revolución de lo menor”.

 

   Los primeros indicios de esta revolución  se encuentran en sus “criaturas de compañía ” un nuevo concepto de lo artístico en el que bajo el dominio de la figuración se detectaban inquietudes de una tendencia hacia un arte dominado por una iconografía algo siniestra que representaba  las heridas en la conciencia , tratadas con el bálsamo de un supuesto infantilismo  repleto de imágenes fabulosas. Alguno de esos personajes se han convertido en objetos utilitarios, tal como sucede con su bolso Bubobag.

     Meri Duran  se ha empeñado en conseguir varios logros revolucionarios. El primero es eliminar la barrera entre el plano y el volumen, traspasando con naturalidad la frontera que separa la ilustración de la escultura, para ello iza  las banderas de colores planos e imágenes gráficas características del estilo “superflat” creando seres inverosímiles, auténticos mutantes llevados a las tres dimensiones, el segundo es su lucha contra los tópicos distanciadores entre arte y diseño y el tercero: el tránsito entre edades, la transición “peterpanesca” entre una edad y otra, que es una inquietud muy actual sobre el paso del tiempo tal como se ha demostrado en las cuatro ediciones de la Feria Internacional de arte contemporáneo de Barcelona: Swab. Entre sus logros se encuentra la superación de las distinciones entre baja y alta cultura , propone salvar la distancia, la  rígida y pretenciosa  jerarquía entre "gran arte" y "arte menor".   Las obras de Meri tienen un poder de sugestión altamente contradictorio propio de la “cosa” japonesa. Tal como sucede con Murakami o en USA con el personaje Stewie de “Family Guy”. Sus esculturas se presentan como unos seres menores capaces de ser entrañables y al mismo tiempo soltarte alguna palabrota en la oreja, su ingenuidad nos muestra las inquietudes y debilidades de los seres adultos y eso las convierte en unas excéntricas  “criaturas de compañía” que esconden en su interior las armas de la revolución.   

Texto de presentación de JMC para catálogo de Meri Duran en  Berger Gallery

hasta el 2 de Julio.

 

MERITXELL DURAN 
"Dins el fang però net i pulit"
 
 
46x43x40 cm
 
Fibra de vidrio y acrílico
 
2009

 

                      

MERITXELL DURAN 
"Ara torno"
 
 
55 diam. x103 cm
 
Fibra de vidrio y acrílico
 
2010

  

                                                                                              

ANTONIO ORTEGA EN TONI TÀPIES.

jesusmc | 20 Junio, 2011 21:51

Antonio Ortega en Toni Tàpies: No me gusta como soy.

     La Complejidad.

  

   Antonio Ortega (1968) explica sus obras con la precisión de un geógrafo que anota y aclara todas las incidencias del territorio: donde hay una cota alta, un valle o una arboleda. Sus complejas obras quedan ampliamente explicadas. Todo tiene su concepto y su lógica. No obstante, esta estrategia creativa contiene el germen positivo del caos que ha irrumpido en el arte contemporáneo como generador de ordenes nuevos.  La complejidad cambia la relación con la obra e incorpora el principio de incertidumbre o de indeterminación.

 

    El término “complejo” se ha incorporado con total naturalidad al lenguaje científico, comunicacional y a las diversas practicas artísticas y críticas: desde las corriente musicales del Arte Sonoro, la música expandida o la  New Complexity hasta artistas como  Ignasi Aballi Andreas Slominski , Martí Anson o Antonio Ortega. Todos ellos son ejemplos de una manera de crear caos a través de la concreción, permitiendo que la razón extrema conviva con el delirio. 

 

   En esta exposición: ”No me gusta como soy”, Ortega empieza por crear un desajuste inarmónico entre el título y lo expuesto. Esta perplejidad es positiva y confirma el método del artista. El modelo de negación y fracaso es citado por él mismo y se refiere a  la mítica serie de la BBC "Caída y Auge de Reginald Perrin". En uno de los capítulos, Reggie abre su tienda loca repleta de cosas feas, espantosas en la que vende: aros cuadrados, vino imposible de beber o pinturas espantosas, un sin fin de objetos que cuando más malos son, más caros los vende, eso sí, si te gustan, Reginald te hace suculentos descuentos. Un absurdo sutil repleto de ironía.

 

    En su gusto por la complejidad y la ironía, Antonio Ortega plantea una de las cuestiones más dolorosas que afecta al ser humano, me refiero al de la reclusión forzosa, por enfermedad o secuestro. En el primer caso a través de tres obras alude a: Picasso, Miró y Tàpies, en los tres artistas la enfermedad fue un paréntesis vital a partir del cual se forjaron los aspectos más determinantes de su potencia creadora, en el segundo, el de Ortega Lara fue secuestrado por ETA en el año 1996 y recluido en un espacio mínimo durante 532 días.

 

   Ortega, el artista, se pregunta con qué criterio estético y con que cosas del catálogo de Ikea habría decorado Ortega, el secuestrado, ese minúsculo habitáculo que reproduce a tamaño real y lo convierte en una escultura ligera. Una broma sangrante que produce “sensu contrario” el efecto de las grandes reflexiones sobre el sentido de la vida. De inmediato el espectador a través de la pureza de la estructura de una forma de aura fría llamada Antonio, y con la eficacia de unas imágenes fotográficas hechas con criterio minimalista, se enfrenta a la belleza de la situación conseguida con tal austeridad monacal y economía de medios que invita a una  reflexión sobre lo esencial en la sociedad de la comunicación, del exceso y de la abundancia.

                          

                

No m’agrada con sóc (cartell) Antonio Ortega Tinta sobre papel 2011

                

No m’agrada com sóc (instal·lació)Antonio OrtegaInstalación 2011

                  

 

 Jaol - Rast Antonio Ortega Fotografía color 2011

                      Jaol - Nit Antonio Ortega Fotografía color2011

 

                    

Jaol - Antonius VerticalAntonio OrtegaFotografía color 2011

MOURE I COMMOURE DE RAIMON AVILA

jesusmc | 05 Junio, 2011 21:30

 

MOURE I COMMOURE DE  RAIMON AVILA.   

 

 

El pasado día 25 de Mayo en la sala Scaner del Institut del Teatre se presento el libro “Moure i Commoure” Consciencia Corporal  per a actors,músics i ballarins de Raimon Àvila.  Lo presentaron Victor Obiols y Antoni Marí. Puede sorprender que lo hicieran dos poetas en el Instituto del Teatre donde Raimón da clases desde hace muchos años en disciplinas y cargos que, aparentemente, nada tienen que ver con la escritura. Pero es que resulta que el autor es uno de los mejores poetas que tenemos en el país y además su trabajo ha sido reconocido con ediciones y premios. Por eso encuentro muy pertinente la elección. Por si fuera poco, en el libro de Raimon, en la segunda página menciona el hecho poético a partir de una citación de Edgard Morin: “El estado poético puede venir dado por la danza, por el canto, por el culto, por las ceremonias y, evidentemente puede venir dado por el poema”.     Puedo asegurar que es el libro del que más ejemplares he comprado en mi vida, lo compro una y otra vez  y lo regalo. Lo hago, porque cada vez que lo obsequio a un amigo tengo la sensación de que su vida puede ser mejor a pesar de no dedicarse al arte escénico, ni tocar el tambor o mucho menos ponerse a dar pasos de ballet por el salón.

    En este libro, Raimon ha concentrado toda su sabiduría acumulada durante treinta años para ofrecerla como un presente benéfico no solo a sus alumnos, sino a cualquier persona dispuesta a cambiar sus rutinas por una conciencia corporal plena. Las reflexiones filosóficas, su brillantez en la escritura se entremezcla con todo tipo de consejos útiles. Esa es la única filosofía que me interesa, la que te ayuda a vivir y a morir.

      Desde el punto de vista de la expresión plástica, el aspecto que nos toca más de cerca, creo que es un libro que puede hacer que los pintores, los escultores o los ejecutantes de performances puedan desplazar el enorme peso de la cabeza hacia el codo, la mano o su columna vertebral y que por consiguiente el gesto pictórico, creativo en general pierda timidez y miedo. Se convierta en una acción vital e integrada de la que surjan formas complejas pero plenas de esencia fenomenológica y con plena complicidad corporal. 

 

 
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