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KYUDO Y MEDITACION : MOKUSO

jesusmc | 16 Septiembre, 2012 22:18

         

La meditación sentado(zazen) es tan importante como el tiro de la flecha.

COINCIDENTIA OPPOSITORUM.REUNIÓN DE BLOGS.

jesusmc | 16 Septiembre, 2012 14:26

 

                                              Dibujo de jmc.Técnica mixta.

 

Queridos amigos, seguidores de este blog.:

tras muchas incertidumbres he decidido reunir en un solo blog, este que estais leyendo, todas mis inquietudes. Hasta ahora distinguía los temas entre temas generales.(Todo es muy Raro), Orientales (Shodoka Kyudoka) y profesionales (jesusmartinezclara). A partir de hoy he decidido ir a la coincidencia de los opuestos y conciliar(si es posible) los tres territorios de mi interés y además añadir mis trabajos artísticos. Espero salirme con la mía, aunque las leyes estéticas de "lo occidental" y "lo oriental" sean bien diferentes. Yo intentaré conciliarlas. 

Mientras , mantendré abiertos los blogs mencionados para no tener que trasladar los temas, al actual que es una lata. Espero vuestra fidelización que reconozco que existe y que es un aliciente para el internauta.

Además utilizaré prioritariamente el blog.balear para "linkar" com mi facebook que está abierto a todo el mundo que quiera entrar. Veremos como evoluciona mi intento, pues a pesar de todo creo que debemos tender a las síntesis y no las fragmentaciones.

Grácias por vuestro amable seguimiento.jmc.

EL DOLOR INVISIBLE.Guerin.Cortázar.Antonioni.

jesusmc | 16 Septiembre, 2012 10:21

                                   

                                     

                                        José Luis Guerin.Foto Óscar Fernández Orengo.

 

 Artículo publicado en el suplemento Cultura´s de La Vanguardia. Miércoles, 22 de Agosto 2012.

EL DOLOR INVISIBLE.-    Quiero imaginar a un fotógrafo y a un cineasta. Ambos, en una calurosa  mañana de verano. El fotógrafo se dedica a la moda y se encuentra en Londres, en los años sesenta; el cineasta es autor de culto y se encuentra en Barcelona a principios del siglo XXI. El fotógrafo está haciendo unas fotos en un parque de Londres. El cineasta está tomando unos planos con su pequeña cámara de video de alta definición. Toma unas imágenes de las ramas del árbol que crece frente a su ventana. El fotógrafo goza de una feliz mañana de domingo. El cineasta capta el vapor caluroso de esa luminosa mañana.   Quizás ambos están combatiendo la nada con sus cámaras, cumpliendo el mandato que Julio Cortázar escribió en “Las babas del diablo”:  Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías….  Ninguno de los dos pretende nada, no tienen intención definida, tan solo captar partículas indeterminadas de la realidad. La atención que opera en este caso es inconsciente, intuitiva como queriendo que un leve indicio de luz, una sombra, unas gotas de agua, la hojarasca de un jardín penetre por el objetivo y quede registrado un dibujo hecho con luz.    En esa atmósfera de indeterminación, el fotógrafo dirige su objetivo hacia un pequeño túmulo de hojarasca y el cineasta capta la imagen de un hombre tocando el violín en un balcón del edificio de enfrente de su casa. Ambos, podían no haber registrado nada sustancial con sus cámaras, pero no fue así. El primero descubre al revelar sus fotografías y aumentar exageradamente la definición, lo que cree que pueda ser un cadáver.  Antonioni estrenó “Blow-Up en 1966. El cineasta filma el dolor invisible de un suicida, José Luis Guerin realizó ” Recuerdos de una mañana” en 2011.  

 

Mirar a alguien que pasa.-  

Cuando Julio Cortazar escribió “Las babas del diablo” propuso, sin quererlo, una reflexión sobre el dolor invisible que por azar puede captar una imagen. Cortazar lo fabula así: un fotógrafo ha muerto y desde su ausencia, desde su muerte explica algo que ha sucedido y que quedó registrado en su cámara fotográfica. En su combate contra la nada, saca una foto como lo pudiera haber hecho cualquiera de nosotros sobre dos amantes en un banco público. Así, se convierte en testigo involuntario de la corrupción de un menor por una mujer en un parque. Esa inocente instantánea será la constatación de un abuso perverso con el acecho vigilante de su cómplice.    

  El fotógrafo ha captado el momento del dolor invisible de la joven victima, de su huida, pero también registra la última imagen del asesino dirigiéndose hacia él, pues ha sido testigo de un dolor del que no era consciente y por eso morirá: “Metí todo en el visor con el árbol, el pretil, el sol de las once y tomé la foto. A tiempo para comprender que los dos se habían dado cuenta y que me estaban mirando, el chico sorprendido y como interrogante, pero ella irritada, resueltamente hostiles su cuerpo y su cara que se sabían robados, ignominiosamente presos en una pequeña imagen química”.   La mirada de la persona que se da cuenta en un momento fugaz, en milésimas de segundo que está siendo observada por el objetivo, es una mirada de conjuro. Es una mirada entre curiosa y amenazante, parece que se resista a que su interior sea revelado. No es tanto por pudor de aparecer, sino por la prudencia de quien no quiere que se le reconozcan sus pensamientos. La cámara es, en ese momento, la mirada poderosa de la Gorgona y como explica el mito: la única manera de no quedar presa de ella es retornarla con un espejo.    Si miras a los ojos de la cámara se produce una reciprocidad, un cruce de miradas a través de las cuales surge un intercambio de situación  que puede llegar a ser una confusión de identidades entre los ojos del fotógrafo que mira y  los ojos del que es fotografiado. Es por eso, en esa confusión de identidades que podemos conocer el dolor invisible del otro, a través del objetivo de una cámara.   

Baudelaire se dió cuenta antes que cualquiera de nosotros que cuando alguien pasa, lo vemos en medio de la multitud y el bullicio de lo cotidiano, pero esa persona puede encerrar un dolor invisible que no conocemos: …“Longue, mince, en grand deuil, douleur majestueuse,…” Sabemos que el dolor se manifiesta en su condición trágica con síntomas inequívocos de su existencia: las lágrimas, el rostro descompuesto, la expiación a través del grito y el terror, pero eso no tiene ningún interés, ya no nos afecta. El dolor silencioso captado en un instante en la mirada de alguien que no conocemos y que no conoceremos jamás.

    Si el amor del poeta del mal se pudiera convertir en compasión hacia una mujer que pasa, si en lugar de intuir pasión y placer en esa fugitiva belleza, intuyéramos las moléculas sutiles del dolor, como un relámpago, la desaparición sería aun más insoportable. La mirada se dirige hacia el otro, si supiéramos adivinar la presencia de la muerte, del dolor invisible en sus ojos, podríamos actuar, ¿quizás remediarlo? 

  

Jesús Martínez Clará.

 

    Julio Cortázar .   Fotograma de Blow Up. M.A.Antonioni.  

 

TEOFAGIA.V.CAMPILLO EN EAT ART.BANYOLES

jesusmc | 16 Septiembre, 2012 09:20

 

victoria campillo. y jmc

victor cortina.victoria campillo y jmc

jaime sancho di luca 

jmc con Tony Cragg

Teofagia.  

    Las obras de Victoria Campillo tienen alta temperatura simbólica. De ella, se han elogiado sus series de banderas y países que  son  el reflejo alegórico de los sentimientos identitarios, sus casas no son otra cosa que refugios protectivos, las series sobre cerditos y  bolsos  aluden , de modo ingenuo, al dinero y a la propiedad,  ahora, pone en relación tres de sus series más conocidas: la santa cena, las sopas y los excrementos.

 

   Hay tres instintos por los que el ser humano mata: el de nutrición, el de reproducción y el de protección. No hay ninguna duda, estos fundan nuestra auténtica naturaleza y nos recuerdan que no dejamos de ser unos monos con traje. El ser humano convierte todo lo fundamental, lo que le resulta más útil e imprescindible en un símbolo. Por eso, el alimento se convierte en fuente de energía corpórea, vital, en sangre y en músculo pero es también la materia prima de alto simbolismo espiritual. El maná bíblico, el chivo expiatorio, los panes y los peces, el vino, el cordero de Dios o el manjar místico de la Santa Cena han fundado la tradición cristiana. La transformación de la materia o mejor la transubstanciación esta presente en el mandato: “tomad y comed porque este es mi cuerpo, tomad y bebed porque esta es mi sangre”.

 

  Esta alquimia de la nutrición crística, es la máxima espiritualidad de la fe cristiana e incluye en todas sus liturgias y epifanías el alimento, la nutrición como metáfora, como saciedad espiritual.

 

  La teofagia  no es exclusiva de nuestra cultura, la ingestión de Dios para acceder a su virtud se encuentra en numerosas culturas. Es costumbre de diversas tradiciones ingerir sacramentalmente al dios, en forma de pan, sea con la geometría perfecta de la hostia sagrada o en forma de animal o de hombre. Esta alquimia basada en la ingesta de lo sagrado transforma a quien la ejecuta, convirtiéndose, él mismo, en parte de lo divino. Por esta razón, aunque a cualquiera le repugne, lo excremental no es otra cosa que materia residual y parte de lo sagrado. Esa metáfora transformativa se encuentra en la sofisticada obra de Victoria Campillo quien con naturalidad y con lenguaje contemporáneo alude a un proceso alquímico en el que la materia grosera y la sublime del alimento se encuentran en inevitable vínculo.

  JMC.
 
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