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CRITICA DE ARTE.

ANTONIO ORTEGA EN TONI TÀPIES.

jesusmc | 20 Junio, 2011 21:51

Antonio Ortega en Toni Tàpies: No me gusta como soy.

     La Complejidad.

  

   Antonio Ortega (1968) explica sus obras con la precisión de un geógrafo que anota y aclara todas las incidencias del territorio: donde hay una cota alta, un valle o una arboleda. Sus complejas obras quedan ampliamente explicadas. Todo tiene su concepto y su lógica. No obstante, esta estrategia creativa contiene el germen positivo del caos que ha irrumpido en el arte contemporáneo como generador de ordenes nuevos.  La complejidad cambia la relación con la obra e incorpora el principio de incertidumbre o de indeterminación.

 

    El término “complejo” se ha incorporado con total naturalidad al lenguaje científico, comunicacional y a las diversas practicas artísticas y críticas: desde las corriente musicales del Arte Sonoro, la música expandida o la  New Complexity hasta artistas como  Ignasi Aballi Andreas Slominski , Martí Anson o Antonio Ortega. Todos ellos son ejemplos de una manera de crear caos a través de la concreción, permitiendo que la razón extrema conviva con el delirio. 

 

   En esta exposición: ”No me gusta como soy”, Ortega empieza por crear un desajuste inarmónico entre el título y lo expuesto. Esta perplejidad es positiva y confirma el método del artista. El modelo de negación y fracaso es citado por él mismo y se refiere a  la mítica serie de la BBC "Caída y Auge de Reginald Perrin". En uno de los capítulos, Reggie abre su tienda loca repleta de cosas feas, espantosas en la que vende: aros cuadrados, vino imposible de beber o pinturas espantosas, un sin fin de objetos que cuando más malos son, más caros los vende, eso sí, si te gustan, Reginald te hace suculentos descuentos. Un absurdo sutil repleto de ironía.

 

    En su gusto por la complejidad y la ironía, Antonio Ortega plantea una de las cuestiones más dolorosas que afecta al ser humano, me refiero al de la reclusión forzosa, por enfermedad o secuestro. En el primer caso a través de tres obras alude a: Picasso, Miró y Tàpies, en los tres artistas la enfermedad fue un paréntesis vital a partir del cual se forjaron los aspectos más determinantes de su potencia creadora, en el segundo, el de Ortega Lara fue secuestrado por ETA en el año 1996 y recluido en un espacio mínimo durante 532 días.

 

   Ortega, el artista, se pregunta con qué criterio estético y con que cosas del catálogo de Ikea habría decorado Ortega, el secuestrado, ese minúsculo habitáculo que reproduce a tamaño real y lo convierte en una escultura ligera. Una broma sangrante que produce “sensu contrario” el efecto de las grandes reflexiones sobre el sentido de la vida. De inmediato el espectador a través de la pureza de la estructura de una forma de aura fría llamada Antonio, y con la eficacia de unas imágenes fotográficas hechas con criterio minimalista, se enfrenta a la belleza de la situación conseguida con tal austeridad monacal y economía de medios que invita a una  reflexión sobre lo esencial en la sociedad de la comunicación, del exceso y de la abundancia.

                          

                

No m’agrada con sóc (cartell) Antonio Ortega Tinta sobre papel 2011

                

No m’agrada com sóc (instal·lació)Antonio OrtegaInstalación 2011

                  

 

 Jaol - Rast Antonio Ortega Fotografía color 2011

                      Jaol - Nit Antonio Ortega Fotografía color2011

 

                    

Jaol - Antonius VerticalAntonio OrtegaFotografía color 2011

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