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JOSEP QUETGLAS Y VINCENZA GALLEOTTI: EL OPUS INVISIBLE.

jesusmc | 10 Junio, 2013 23:54

 

 

JOSEP QUETGLAS Y VINCENZA GALLEOTTI: EL OPUS INVISIBLE

  

Las escuelas de arquitectura, desde el apogeo posmoderno, preparan a sus alumnos para que sepan construir invisiblemente, que sepan levantar sus muros virtuales en un territorio imaginario,  en un paisaje inexistente . La escuela de arquitectura enseña a hacer lo más preciado del ser humano, enseña a construir, pero esta fenomenología hecha de cálculos de estructuras y conocimiento de materiales solo la pueden llevar a cabo unos pocos y por lo tanto las enseñanzas se han convertido en materia especulativa, en conocimiento teórico de un alto valor simbólico. Lo mismo ha sucedido en las Escuelas de Bellas Artes.

 

 Una vez escuché una charla en la escuela Eina de Barcelona del arquitecto mallorquín Josep Quetglas, el título era muy sugerente:”No tengo nada que decir”, me preparaba a escuchar una conferencia muda. Lo cierto es que no paró de hablar y de modo brillante. Yo creo que este profesor ha impulsado un modo desconcertante de entender la arquitectura, ha convencido a sus alumnos, con sólidas y brillantes razones, como otros en Bellas Artes, que deben hacer una construcción invisible pero de alto contenido simbólico, supongo que bajo la máxima: No tengo nada que construir ha consolado a muchos. La negación constructiva la hace desde el conocimiento del oficio, puesto que es arquitecto, y eso cobra mayor relevancia como modelo. Pudiendo construir, no lo hace.

Este argumento ,llevado al terreno de las artes, ha creado mucha confusión en aquellos escultores que ”pudiendo” actuar no lo hacen, y así con los pintores, los dibujantes o diseñadores que en lugar de rozarse con la materia se pasan el día en la biblioteca , reforzando su opus mental, virtual, tal como aconseja Quetglas. Dadas las pocas oportunidades de trabajo que tiene los arquitectos, la construcción , el OPUS invisible es la solución y por eso, la figura de Josep Quetglas es imprescindible para la superviviencia de la escuela de arquitectura. Para decirlo de modo  fino, para la supervivencia de las  estructuras de lo simbólico y lo imaginario.

 

  

Todo esto desde la óptica kokónica tiene aspectos buenos y malos. Mi vecina la arquitecta Vincenza Galleotti en su defensa de la arquitectura virtual puede pensar de un modo “quetgliano” y creer que el “opus” no es necesario. Me refiero naturalmente al opus reticulatum, opus espiculatum, opus testaceum,,,,es decir a la obra, la obra constructiva, la que inventaron etruscos y romanos. Ella puede creer que no hay nada que construir, pero ahora se encuentra comprobando “bajantes”, afirmando suelos, tirando tabiques de su futura casa posmoderna y encargándose de las obras de su edificio. La deriva de la construcción invisible es  crear casas con alto contenido simbólico que convierte el “habitat” en un escenario vacío solo apto para ser pensado o si existe fotografiado. Y ahí hay un peligro, como escribí en su día:

 

 Il Manierismo o lo stesso stile Barocco ci ricordano che il dubbio sempre porta con sé una illusione ottica,una finzione, una immagine che ci inganna e ci permette di sopravivere..La semplicità minimalista dei musei, le piazze austere o il formalismo postmoderno fatto di pezzi; eclettismo e piacere, nascondo la stessa angustia e inquieta curiosità dell´archittetura dipinta di Borromini nella Galeria di Palazzo Spada o del portale del Palazzo delle Dos Aguas di Valencia. Lo sguardo è l´unico argomento e giochiamo a ingannarlo. L´architettura contemporanea si converte così in uno spazio scenico nel quale non sucede mai niente, la sensazione d´assenza d´argomenti e attori è angustiosa. Construiamo per veder e in qualche caso perche ci vedano. Come  moderni Narciso solo vogliamo contemplare il nostro propio ottico in una ceremonia di autocompiacimento. Tutto è pronto affinché il fotografo o il passante facciano il loro clic visivo.  

comentarios

  1. Tras el velo

    En el caso de Quetglas habría que hablar más bien de un "opus inexistente". Es muy humana la fascinación por lo invisible. Pero puede ocurrir que detrás sólo haya un vacío, un fraude o un espectáculo bochornoso. También puede ocurrir que tras lo invisible proyectemos los fantasmas de nuestra propia imaginación... Lo invisible son unos ojos ciegos que nos permiten "hacer visibles" nuestras propias fantasías.

    Buen artículo, Jesús.

    Mauri | 11/06/2013, 13:09
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