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CRITICA DE ARTE.

GABRIEL POLUTROPON

jesusmc | 21 Abril, 2008 22:28

GABRIEL POLUTROPON  

Jesús Martínez Clará 

 Las obras de Gabriel no necesitan al espectador. Sus brillos radioactivos expulsan al curioso, son autárquicas,  integras, les gusta la soledad, no necesitan la complicidad de nadie. En los pliegues y rugosidades de la madera lacada solo quedan indicios, leves rastros de la relación que el escultor ha tenido con ellas, hasta en eso desean ser anónimas. En el caso de que tengan nombre  ahuyentan al intelecto comprensivo , solo la salmodia de su sonido :Metatron,Taxon,Zevoul-imum,KarSak, Polutropon, estas obras no quieren ser interpretadas, no les importa lo que se dice de ellas, se resisten a la voluntad de entender y con sus títulos solo se quedan los ignorantes. Cuando las miras puedes oir sus rugidos, una morfología tóxica se desprende de ellas mientras, en un tinglado cercano, se escuchan los tambores que llaman al sacrificio de la inteligencia para ir más allá de lo que somos capaces de comprender.  

Texto publicado con motivo de la exposición de Gabriel en el Tinglado 2 de Tarragona en 15 de Diciembre de 2007           

Fotografías de J.M.C

                                         

                 

 

 

 

 

 

 

             

 

 

 

 

 

 

            

 

 

 

 

 

 

               

 

 

 

 

 

 

 

                

 

 

 

 

 

 

             

 

 

 

 

 

 

 

 

                    

 

 

 

 

 

 

 

 

           

                                                            Anihilar.                                                                  

Texto publicado con motivo de la exposición retrospectiva de Gabriel que con el título de Anàbasis se realizó en el Centre d´Art Santa Mònica en Enero-Febrero del 2003 

Jesús Martínez Clará  

Decía Blanchot, que decía Alain que los verdaderos pensamientos no se desarrollan. La obra de Gabriel permite corroborar esta apreciación filosófica, según la cual afirmar, argumentar o demostrar son infinitivos que quedarían neutralizados por la densa presencia de unas obras que contienen en sí mismas la contundencia de lo indemostrable. La fuerza ignota de la materia primordial con la que trabaja y  el complejo magma de sus pre-formas no aceptan otra cosa que balbuceos, aforismos y fragmentos. La mirada culta debe renunciar a sus estrategias, queda desarmada y sólo cabe el grito o el llanto. Correr por el espacio, tirarse al suelo o babear. Dejar que tengamos por una vez, la sensación de regreso, de estar de nuevo frente a un muro calentado por el sol. En  las obras de Gabriel el habla no se encuentra fuera de la obra está en ella y dice cosas que nuestros oídos no consiguen cifrar pese a la potencia de su voz. Desde siempre hasta hoy, la atmósfera de sus exposiciones públicas esta sumida en actos de inspiración y pneuma, actos incondicionados que permiten la respiración y el latido del corazón: la vida y su contraria no permiten que sus exposiciones se conviertan en superficiales deleites del intelecto . No permiten la mirada rutinaria del que cree saber de que va todo en la cansina liturgia de la cultura. Cuando estoy ante sus obras quisiera hacer lo que ellas hacen , en un intento imposible de mimesis y así, repetir incesantemente sus presencias mudas,  y que en mi aparezca lo que hay de carbón, de transparencia , de brillo luminoso o de dureza refulgente y acerada. Lo que hay en mi  de Rojo y de Negro y también: disolver cualquier rastro o seña de Identidad. En sus obras como en las de los artistas cosmogenéticos se encuentran los filamentos de todo aquello que nos atrae y nos aterroriza. En el umbral de lo que somos capaces de soportar, Gabriel nos propone un acceso deconstructivo del yo, el sujeto que quiere afirmarse ante su obra acaba siendo derrotado por ella. Por una vez nuestra mirada dominante y culta queda atrapada, vencida y aquellas estrategias  aproximativas que utilizamos para acercarnos a lo que no conocemos quedan desbaratadas. Nuestra identidad queda cuestionada porque es el propio autor quien  pone en crisis la suya en un desprendimiento de la voluntad que lo acerca al místico o al caminante y porque es él mismo quien aniquila , quien arremete contra cualquier “a priori” conceptual en un radical anihilamiento. Estas obras no nos dejan perpetuar el mito de la objetividad comprensiva, pero tampoco el de la interiorización subjetiva que nos susurra el argumento de que  si por lo menos no consigo descifrar sus enigmas en el plano de la objetividad , por lo menos me conformaré con un intimo proceso de comprensibilidad: ni una cosa ni otra. Más allá de la fuerza del yo y de lo otro debe existir una noción que  aparezca como consecuencia del reconocimiento del fracaso cognoscitivo, el fracaso, en cualquiera de sus manifestaciones, tiene virtudes que no queremos reconocer y es ,junto a la humillación, el principal elemento deconstructor de la identidad. Y ahí empezamos a SER con la obra. Quien puede aceptar el aforismo irracionalizador que dice: si quieres saber lo que es la muerte convierte en ella. 

Materia nutriente.-

Los artistas se forman creyendo, como siempre se les ha dicho, que debe existir una anticipación de las ideas del que quiere crear y que esta anticipación culmina en una Forma y que además no puede haber creación sin pre-visión. Las obras de Gabriel exigen otra idea de la anticipación. Por un extraño mecanismo de isomorfismo solo comprendemos bien aquello de lo que formamos parte, y así en una transmutación misteriosa  sabemos lo que es un mineral no en cuanto una proyección de nuestra mente sino por los nutrientes que a diario necesitamos para sobrevivir. Nuestra condición de piedra y grasa nos permite reconocer la dureza y la ductilidad de los materiales escultóricos y solo en la medida que los anticipamos nos sentimos atraídos por ellos .Este  poder de la materia es uno de los magnéticos atractivos de las obras Gabriel y confirma la aseveración de la Física Teórica de  E. Schrödinger de que mente y mundo están compuestos de los mismos elementos y que sujeto y objeto son la misma cosa. Este principio científico, como sucede a menudo, se corresponde con principios filosóficos que nos hablan en  la doctrina clásica sobre la materia y la vida, el hilozoismo y también con la aforística críptica que nos dice que la naturaleza no da saltos y que existe una extraña afinidad y continuidad entre todos los reinos de la naturaleza. Las Pre-Formas de Gabriel parecen sacudidas a la conciencia en un intento de recuperar la fuerza que la costumbre y las convenciones han hurtado al lenguaje artístico, buscando el “aparecer” de la fuerza del magma originario donde han sido gestadas, nos remiten al origen de un tiempo anterior al logos configurador de háganse la tierra o los animales pero no solo en un viaje hacia el inicio de lo no-formado, sino hacia el futuro, por eso sus obras parecen de un tiempo que aun ha de venir . Sus obras liberan la forma de su contaminación culturalista, van incluso más allá de la noción de abstracción o figuración, más allá de materialidad o virtualidad , buscando siempre la contundencia de los primeros niveles, incluso más allá de los sentidos primarios y buscando la plena libertad del que es capaz de trabajar desde la fuerza del que nombra algo por vez primera. Un sonido-forma , hecho de sensación pura y a-lógica y que genera un grito atronador lanzado a la infinidad del espacio .

Doble seis.-

 

La fenoménia productiva de Gabriel  ha hecho aparecer, en algunas de sus obras  presencias antropomorfas que parecían vagas indicaciones de la apariencia del ser. Agua y fuego han sido los portadores de esas presencias circunstanciales. Acudir a la división de dos cuerpos uno material y otro espiritual, separados por la vida o la muerte es un dualismo inexacto que no conviene a una obra tan crítica con los a-prioris culturalistas, por este motivo me inclino a pensar que dado el carácter d e la materia nutriente, ya mencionada, me parece más idóneo pensar que existe una  compleja trama de  sensaciones alógicas, que más allá del individuo dominador convocan los más pequeños  átomos de la percepción ,  devaluando el papel  de la memoria o el entendimiento. Sus obras son muy físicas y piden el esfuerzo corporal del artista, algo que dicho sea de paso esta cada vez más en desuso, el criterio  de verificación por el ruido del taladro sobre la piedra horadada o del martillo percutiendo tachas sobre la madera, conviven, en la obra de Gabriel, con otro cuerpo más desmaterializado, virtual y leve, siendo así su obra un programa de síntesis entre el reconocimiento de lo corpóreo y de su levedad icónica. En ambos casos existe la fuerza de lo que es, porque lo que no es no mueve.

Katsu.-

Esta palabra no tiene traducción, es más bien una onomatopeya, extremo oriental traída por el viento del este y que es lanzada al aire por un monje cuando ha conseguido un determinado logro, una determinada comprensión, cuando se ha conseguido un bien definitivo. Es también el grito pronunciado en el momento de la muerte. La muerte como principio de realización y felicidad contra-dramática está presente en las obras de Gabriel de un modo solemne y también trivial, en el sentido griego del término, en el sentido de afirmación vital, pues “la muerte no es, nada, para nosotros”. La compleja naturaleza  existente es un bien que no queremos perder y por eso la aparición de signos mortuorios, lejos de espantarnos, nos confirma más en la intensidad de la vida. Por eso las obras o los poemas a la muerte, como afirman los poetas japoneses: son un engaño, porque la muerte es la muerte. La aceptación de especie contemplando la muerte  con la resignación de la gacela entre las fauces del tigre, supone, en el fondo, un elogio a la vida, un canto a la intensidad vital. No me parece que el tono sacrificial sea una música adecuada para sonorizar estas obras, aunque en la pulcritud clínica de alguna de ellas, pudiera derivarse un ansia de trascendencia y de culminación espiritual  yendo a un más allá imaginario. Más bien al contrario me gusta ver en las obras de Gabriel indicios de otro modo  de final, una escatología que no quiere ejercer sobre el espectador el temor  dominante o premonitorio de la cercanía de una gran hecatombe sangrienta, común a numerosas muestras de la comunidad artística coetánea como por ejemplo A.Caro en “The Last Judgement”sino al contrario, la expresión sublime de una comunión potente con la fuerza  de los elementos y de la naturaleza que Gabriel conoce tan bien: “Partir sentado o de pie es uno y lo mismo. Un montón de huesos es cuanto quedará de mí. Giro y me encumbro en el espacio vacío. Y desciendo , con el retumbar de un trueno hasta el mar”.(Koho Kennichi) Veo en la obra de Gabriel, un intento de dejarse a sí mismo y por extensión al espectador en estado de no-conocimiento, de no-forma, de vacío a-culturizado, un estado donde las palabras, incluidas las que aquí escribo nunca podrán llegar, ni siquiera las antítesis de lo vacío y lo lleno, ni siquiera la dialéctica de las dialécticas entre el orden y el caos. La obra de Gabriel nos desprovee de armas diseccionadoras de la carne del arte, cumpliendo con el fin más sublime de la reducción fenomenológica: la suspensión del juicio crítico que nos remite a un estado anterior de las formas que conocemos, una Noésis que nos obliga a poner entre paréntesis todo lo que sabemos, haciendo aparecer “lo otro” de la Forma, lo otro de él mismo, lo otro de nosotros mismos en su existencia más pura y cristalina, la obra de Gabriel hace que estemos más atentos, que nos acerquemos a su obra, y que veamos como es y como no es. Un elogio al ser aquí, un canto a la atención vigilante que reside en nuestra capacidad de integrar sensorialidad y pensamiento. La obra de Gabriel anima a que vayamos con él, más allá del yo autárquico, a un conocimiento basado en la intuición más pura, en un universo de lo no formado, no causal, a-lógico, supra-humano y en definitiva nos sugiere el camino de la anihilación para dejar a la obra : sola, integra y perfecta. 

               

         

comentarios

  1. Por fin,enhorabuena

    Es el primer texto que aborda fielmente el sentido de la obra de este escultor.

    Castro | 01/05/2008, 08:06
  2. Re: GABRIEL POLUTROPON

    the Web site of Learn More about the
    Relevante links:

    carpinteyrojsu | 22/06/2012, 04:31
  3. .. 21.08.1959 !!!

    ! 1959 - , Xy . :))) 2010 .. .. . , 2012 ! Yandex ( 1959 - ) :))) 01.07. 06.12.2002. ̻; ...
    .. 21.08.1959 3 , . !

    binansaxiaBiz | 16/08/2012, 19:40
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