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CRITICA DE ARTE.

JOSE LUIS GUERIN EN LA CIUDAD DE SILVIA.

jesusmc | 17 Enero, 2009 20:47

                     

1 de Octubre 2007 19:48

DE LA REVISTA AVATAR BCN Nº 7     

Jesús Martínez Clarà | 01 Octubre, 2007 19:48 

En algunas ocasiones, de ciento a viento, salgo de casa y veo en la esquina, como buscando un taxi, a José Luis Guerin. Lo reconozco de inmediato por su característica gorra de cineasta de los años veinte, por su espigada y desgarbada figura y sobre todo porque siempre lleva una cartera portafolios debajo del brazo. La última vez fue hace muchos meses, hablamos unos minutos y me dijo que se iba a Italia a ver pintura. La verdad es que  no me sorprendió porque es conocida su inquietud intelectual , sus querencias hacia la belleza y he aquí que me encuentro sentado en una butaca de cine ,viendo en imágenes lo que durante tantos meses llevó en su cartera portafolios. Su proyecto se ha hecho realidad visible  y se llama "En la ciudad de Sylvia" una película que ha concurrido en la sección oficial del Festival de Venecia 07 junto a veintidós insignes candidatos.

La acción transcurre en una ciudad de la que no se dice su nombre, hay un viejo barrio medieval, algún tranvía y muchos jóvenes estudiando en la Escuela Superior de  Arte Dramático, junto a ellos otro joven que suponemos artista, o digamos que está tocado por la pulsión creativa, busca el rostro de una mujer, no la encuentra, cree verla, aunque no es la mujer que busca, los rostros, las situaciones, los cruces, el movimiento coral de los extras, que aparecen de un modo medido, como actores sin quererlo ser, van llenando la escena. No sucede nada relevante, solo hablan las imágenes. Todo ello en medio de silencios, rotos repentinamente por el azar, un café volcado, una botella rota, nada más. Algunos indicios equívocos, añaden una pequeña dosis de misterio: la duda sobre si ella es o no es la persona que busca, si lo es y no se lo quiere decir o el titular de un periódico que anuncia un nuevo asesinato, todo eso desprende un ligerísimo aroma "hitchcockiano" que se corrobora con una aparición discreta del propio director en una de las secuencias, tal como hacía el genio inglés.  

            

 Guerin administra equitativamente las ideas y los instintos, los sentimientos elementales con la reflexión. Administra su formación como teórico del cine, tanto que cuando habla de ello, parece un redactor de "Cahiers de Cinéma", y la hace convivir  con sus impulsos de ser hipersensible y cinematográfico. Para confirmar esta deriva intelectual, baste decir que en el folleto de  presentación de la película hay un extenso texto del profesor de Filología Italiana de la Universidad de Barcelona, el profesor Raffaele Pinto. Y para constatar su pasión cinematográfica, baste decir también que en la película hay apenas unos minutos de diálogo y muchos de emoción. Todo en él es instinto bien encuadrado. La película enfatiza la definición más elemental del KINE, si con K, porque es movimiento  puro de imágenes en las que estas  hablan como los ángeles, sin que nos demos cuenta, las distancias, los recorridos, los encuadres son minuciosos y nunca pierden espontaneidad. Las imágenes no quieren ser un instrumento al servicio de la narratividad, sino un valor por si mismos, y eso exige del espectador una máxima concentración en los detalles, una atención casi litúrgica , casi sagrada.

 Por otro lado, creo que estoy en condiciones de  confirmar, en primicia internacional, que la ciudad de Silvia, no es Estrasburgo, ni ninguna otra ciudad imaginada por el espectador, yo creo, y lo confirmaré cuando  vuelva a ver a Guerin en la esquina  de casa, que la ciudad  es Padua y el pintor que toma sus apuntes en su libreta es Giotto.Guerin trabaja con unas analogías  crípticas pero no cae en oscurantismo, son más bien diáfanas, dice sin decir, habla sin gritar. Este hecho dificulta la interpretación pero me atreveré a dar una. En la película el nombre de Silvia aparece constantemente, pero también aparece  el de Laura escrito con la expresión más francesa del amor : "Laura je t´aime".También en las escenas de la búsqueda del rostro, nunca hallado de Silvia, por los cafés y las calles de Estrasburgo, hay numerosísimas ocasiones en las que un rostro se superpone a otro, parece como si dos mitades formaran un nueva faz, con un efecto inquietante. Como si se tratará, tal como puede verse en los "clips" que he escogido, de una yuxtaposición deliberada e insistente. Mientras veía la película una imagen vino a mi memoria, y sobre todo, cuando la pude confirmar en un plano sobre la libreta de dibujo de nuestro joven artista, allí volví a ver ese mismo efecto al que me refiero. Se trata de la yuxtaposición de rostros en el encuentro de Ana y Joaquin en la Puerta Dorada, la puerta áurea, que es un episodio de la vida y hechos de Jesucristo que cubren los muros de la Capilla de los Scrovegni en Padua. La alusión a los rostros que se encuentran confundidos el uno con el otro, la presencia coral de personajes en los frescos de Giotto y el aura dorada: L´ AURA, son momentos culminantes de las características composiciones  de Giotto en esta capilla. Todo el repertorio de imágenes en los muros esta lleno de rostros que se entrecruzan, se reflejan, se miran  se yuxtaponen como  los  de los jóvenes que aparecen en la película de José Luis Guerin. Allí está todo, en sus rostros superpuestos, en el espacio y en las miradas. Tan sólo eso para que surja la magia.   

      2 ª Parte.- 

Caminé por la ciudad para desvanecer la pesadilla del lunes. No conseguía borrar la imagen de sus pies desnudos sobre la acera , fui caminando ciudad abajo. Entré en el CCCB y cogí descuidadamente, sin mucho interés, un folleto que anunciaba  para ese maldito día 21, en el  que sucedió todo, el inicio de un curso sobre : la Condición Humana.:"El Sentido de la Vida" por Ferry Eagleton, profesor de teoría cultural  de la Universidad de Manchester y autor del libro "The Meaning of Life. El resto de los temas eran: el sentido de la espera, la violencia, la creación, la vulnerabilidad y la supervivencia, la locura y la razón, la amistad y la palabra. Pensé que era una lista exacta de los principales motivos de su muerte, del desastre que acababa de vivir el día anterior y me refugié en las palabras de la presentación de folleto  y en mis propios pensamientos: todos sabemos que el momento en el que vivimos está conformado por una crisis de los referentes que tradicionalmente han dado soporte logístico a la existencia humana. La incertidumbre sobre el futuro es total y vivimos alarmados .La crisis de modelos paradigmáticos plantea  la necesidad de repensar sobre los trazos principales que nos definen como personas y para eso lo principal es el reconocimiento sobre la existencia del dolor y la posibilidad de que este pueda cesar de un modo feliz, nunca trágico, nunca con la muerte.     Junto al mostrador principal del CCCB, una música repetitiva y serena anunciaba la instalación que José Luis Guerin  presentó en la bienal de Venecia de este año con el título de "Las mujeres que no conocemos".Los habituales recordarán que ya escribí en otro post. sobre la película de Guerin: "En la ciudad de Silvia" , allí decía que conozco a este director de cine y que vivo en una casa que está un número más allá, en la misma calle ,  y lo más  dramático  es que ambos vivimos enfrente de  la casa en la que el lunes sucedió la tragedia. Nos convocaba una extraña confluencia de casualidades que se organizaban de repente de un modo misterioso. Entré en la exposición , había bastante gente, observé que había muchas mujeres viéndola , la oscuridad de las salas estaba iluminada tenuemente por las pantallas de proyección de las fotografías, la música sonaba cíclicamente, sin parar, cadenciosa, un silencio litúrgico dominaba las salas mientras las personas caminaban lentamente, sobreponiéndose sus rostros a los de las  mujeres de las pantallas, los rostros aparecían y desaparecían. La búsqueda incesante y  la ausencia, figurados en los rostros de mujer son parte de los argumentos de la película de José Luis Guerin y en las circunstancias en las que yo me encontraba cobraban un tono dramático.Las sensaciones se cruzaban entre la exposición en la que la búsqueda del joven artista de en la ciudad de Silvia, la muerte de Manel y el Werther de Goethe se confundían en mi mente.Manel había traducido el “Werther” para Tusquets , el libro más mortífero de Goethe. Cuando lo leí , hace muchos años, tuve la misma sensación trágica que tuvieron los jóvenes de la época. Morían por efecto de la literatura, el suicidio se convirtió en habitual. El Goethe joven narra su dramática experiencia del amor durante el período que va desde su llegada a Estrasburgo hasta su instalación en Weimar. Federica, Carlota o Lilí. Goethe creía que el eterno femenino nos atrae sin cesar y que “no se puede aprehender el ideal más que a través de la mujer. Manel lo había traducido, su vida afectiva era una aventura constante, llena de fracasos y finalmente su cuerpo reposaba sobre el asfalto con los pies desnudos cubierto por una manta y unos reflejos dorados

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