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CRITICA DE ARTE.

ANKE BLAUE: ARTE Y FELICIDAD

jesusmc | 05 Febrero, 2010 18:10

 

Artículo publicado en el suplemento Cultura´s  nº 398 del periódico  La Vanguardia de Barcelona 

3 Febrero 2010.

ARTE Y FELICIDAD.

  

Anke Blaue expone su obra reciente en la Galeria Fidel Balaguer de Barcelona con el título genérico de:  Variaciones sonoras sobre tela”. La artista alemana ha buscado ,desde sus comienzos con la escultura en 1993, la poética depuradora de la  abstracción estructural de la forma y un orden riguroso que luego  ha aplicado sobre el plano de la tela. Eso ha culminado en un minimalismo lírico que no es frío, ni mental, sino cálido y de colores vibrantes ya que los tejidos están exquisitamente teñidos y escogidos. Son obras compuestas con trozos de telas en las que el cosido adquiere la dimensión de una sutura simbólica propia del manto tradicional del monje budista que, él mismo, cose con recogida devoción. Aquí todo es de un gusto extraordinario y hay una ajustada proporción de ingredientes: es espiritual , moderna,  conceptual, formal y amable. Anke representa a la perfección, el anhelo de una parte de artistas  que no quieren claudicar de los valores estéticos del arte : calma, armonía y  placer visual  . Todo en esta exposición  nos dice que el logro de la felicidad  es posible  en el arte contemporáneo y eso irrita a muchos.

       Debo reconocer que su obra pone a prueba el argumento que desde estas mismas páginas he mantenido de que el arte es una manifestación del dolor producido por la extrema lucidez y la clarividencia de los artistas. Eso, lo creo firmemente, pero, nunca he descartado el logro de una “feliz llegada” como resultado de un proceso de transformación y Anke Blaue lo ha conseguido.

      Lo ha hecho utilizando, como si las conociera, las leyes de la sinestesia, una noción que ha hecho fortuna en el arte actual , desde que Kandinsky asegurara que pintaba la música.¿ Anke Blaue, oye colores o ve sonidos? Esa, si que es una auténtica inter-activación entre obra y espectador, tal como propone el actual catecismo de lo moderno. La sinestesia permite asociar números, colores y palabras: el color amarillo mimosa al número 7, mientras otros perciben la letra A en el color rojo de garanza. Hay algo mágico en todo esto, es como si el artista tuviera un ojo en la palma de la mano simbolizando el extraño encuentro de dos sentidos: el del tacto y el de la visión. Mientras, una afluencia de murmullos, mantras y notas de guitarra de Thomas Westphalen  cambian profundamente al  espectador que mira: lo hacen más feliz.

 

      Algún exégeta ha asociado la obra de Anke Blaue a la de Rothko; sea por el orden constructivista del espacio, o  por como los colores se encuentran en una frontera imperceptible, o porque ambos han relacionado música y pintura tal como hizo Morton Feldman en la Capilla Rothko . Pero hay una gran diferencia entre ellos y es que si bien ambos tienen una deriva espiritual que les ha llevado a adentrarse en las técnicas de meditación de la lejana tierra oriental; Anke ha cosido su “ kesa ” con sencillez y ve las cosas como son, sin afectación, ni artificios, ella ha sabido confeccionar el manto de la Atención y de la Compasión. En cambio, Rothko se suicidó en 1970.

         

 

 

  

        

 

 

  

      

 

         

 

 

 

   

       

comentarios

  1. Comentario

    Hola, Jesús,

    Me ha gustado tu crítica de la exposición que Anke Blaue hace en la Galería Balaguer. Asocias la cuidada conjunción de sus telas, palpitantes de color y vida orgánica, con el esmerado cosido que hace el monje zen de trozos de telas desechados para elaborar su kesa. Y esta asociación te permite hablar de la felicidad de la artista. Igual que el monje es feliz mientras va uniendo los pedazos de tela que nadie quiere, así también una artista dichosa expresa serenidad y felicidad hermanando delicadamente piezas anteriormente separadas en un conjunto de armonía y sencillez. Pero, como tú dices, la felicidad de Anke no es la del artista que logra expresar sus obras después de un proceso doloroso de alumbramiento. La teoría del dolor sobre el origen de la creación artística se combina con otra cuya inspiración está en el amor y la felicidad como motivaciones que mueven a hacer palacios, levantar castillos o componer un poema. Hay algo más.

    La sensación de ser ángeles caídos, desterrados para siempre del jardín de la felicidad, dejó finalmente sin aire a Rothko en cuya estela, según dices, hay exégetas que sitúan a Anke Blaue. Pero para Rothko no hay retorno ni esperanza de salvación. Sus cuadros encierran una infinitud de sensaciones que se dejan ver con sólo plantarse en silencio delante de sus telas. La búsqueda de horizontes por explorar y perderse en un océano sin fondo conlleva muchos peligros y es difícil regresar indemne espiritualmente. Ambicionar es propio del hombre, pero en ello no encuentra la calma. Llegar hasta el origen caído de la condición humana es encontrarse con el horror de un Dios indiferente y despreocupado por su destino. Rothko partió de la esperanza y se quedó sin ella tras un largo camino de búsqueda. Sin esperanza no quiso continuar y se entregó en brazos del que conoce. En este contexto, tu alusión a Rothko es profundamente paradójica. ¿Cuál es la confluencia entre la obra de Anke Blaue y el pintor judío apadrinado en Nueva York si sus motivaciones espirituales tienen orígenes tan diferentes? El corazón humano es ancho y en él caben las emociones más diversas. Y en la mano del artista, éstas cobran la fuerza suficiente para poder manifestarse. Simplificando: la creación artística hay que buscarla preferentemente en la intensidad, y no exclusivamente en origen de las emociones. Felicidad y búsqueda, Blaue y Rothko caminando juntos por los senderos del post-impresionismo abstracto.

    Un abrazo,

    Javier

    Javier | 07/02/2010, 19:53
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