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CRITICA DE ARTE.

ROMANTICISMO Y ARTE CONTEMPORANEO

jesusmc | 25 Febrero, 2010 22:48

Artículo publicado el 17 de Febrero 2010 en el nº 400 del suplemento Cultura´s de La Vanguardia de Barcelona

Número monográfico dedicado al "Romanticismo que viene" .Ilustrado con la serie de obras de Angel Jové: Versus Limbus.

LOS ABALORIOS DE UN COLLAR ENSANGRENTADO 

 Jesús Martínez Clarà

     Cuando en un lejano año de 1776, en Alemania, se estrenó la obra “Wirrwarr ”  (confusión,desorden,caos ) de Maximilian Klinger  se auguraba el  laberinto sin salida en el que  el sujeto romántico entraba de la mano de los jóvenes del “Sturm und Drang”. El ataque  a todo lo establecido, convirtió el tranquilo oasis de la racionalidad práctica kantiana en una borrascosa  tempestad, en una tormenta  donde dominaba el afán, la inspiración, el ímpetu y  el deseo  de la diferencia.

La conciencia de la diferencia es una de las causas más profundas del drama romántico y el principal definidor del arte contemporáneo. Ya nada sería como antes.  En Alemania , allí donde Winckelmann y tantos otros, habían recuperado la virtud y la belleza del orden clásico  se mostraban, ahora, unos  personajes que iban contra la cultura, estrafalarios, descalzos y a pecho descubierto, reclamaban su derecho a ser considerados manifestaciones  de la genialidad, un espontáneo soplo de Dios.       La búsqueda de la poesía y de la verdad, el encuentro con la palabra dirigida al corazón, junto a la pregunta sobre la auténtica naturaleza de las cosas que propiciaba la mirada sobre el ser interior, fue la raíz y el origen del arte contemporáneo. En ese lugar y en ese momento, el hilo de la tradición romántica empezó a ensartar los abalorios de un collar ensangrentado que aun no ha concluido.     

  El principio de originalidad en los comportamientos y en la creación, propuso que frente al tiempo extenso de la tradición clásica se opusiera el tiempo fragmentado, el instante como momento “pregnante” de la emoción, una nueva definición del gusto y la fascinación hacia cualquier tipo de ruptura o transgresión, poniendo la semilla de la vanguardia europea que fructificó a principios de siglo XX. El modernismo recuperó la figura heroica del caballero medieval, el fauvismo saco de la jaula a la bestia, el expresionismo hizo de  los celos y la muerte  temas de la pintura, el dadaísmo y el surrealismo se atrevieron a plasmar los sueños de la noche romántica , el expresionismo abstracto y el informalismo hicieron del gesto único un trazo del inconsciente manifestado, la locura y el arte “bruto”, las performances autodestructivas de  los accionistas vieneses , los excesos vitales de los jóvenes artistas de final de siglo han llenado la historia de prematuras necrológicas.El arte contemporáneo propiciado por el romanticismo es un fenómeno de ruptura profunda con casi todo lo anterior. Digo casi, porque lo que propone el romanticismo es el reencuentro con el primer motor de lo artístico, con la magia ignota del sacrificio y de  lo sagrado. Dicho de otro modo: la genuina ingenuidad poética del primer  Goethe romántico, está más cerca del chaman oscurantista, guía intuitivo del alma humana  que del docto profesor de Weimar.     

  El romanticismo diferenciador, dio nacimiento a la noción de sujeto extrañado que consideraba todo muy raro, propuso el asombro del niño, la perplejidad del que no entiende, antes que la certidumbre de lo seguro. Por eso, el romántico  observa desde su retiro convaleciente la vida , el comportamiento ficticio y falsamente  culturizado de los que le rodean y que le hablan en lenguas que no comprende.  En esos protocolos dolorosos del yo, se encuentra  la diferencia como una de las causas más importantes del desasosiego. El  artista contemporáneo al igual que sus nobles predecesores románticos vive   preso de temores, dudas y obsesiones identitarias.

El conflicto es permanente, se hace inevitable y así aparece  un modo dramático de concebir las cosas. No obstante entre la tradición y la vanguardia, entre el yo y el nosotros, entre lo mesurable y lo inconmensurable se ejemplifica una voluntad de encontrar la equidistancia entre la quietud de la identidad y el entusiasmo trepidante de la diferencia. Después de lo sucedido en el viaje al infierno, todos debemos buscar la calma que Goethe encontró al final de su intensa vida, tumbado en su “chaise long” y protegido del sol mediterráneo con una elegante y fresca pamela de paja.    

 

 

 

 

         

comentarios

  1. Re: ROMANTICISMO Y ARTE CONTEMPORANEO

    totes las dubtes han existit i existiran sempre

    katerina | 02/03/2010, 17:01
  2. Re: ROMANTICISMO Y ARTE CONTEMPORANEO

    Com diu Pierre Francastel, en Pintura y Sociedad, Una obra de arte es un medio de expresin y comunicacin de los sentimientos o del pensamiento () Las obras de arte no son meros smbolos, sino objetos reales, necesarios para la vida de los grupos sociales. En ellas podemos encontrar los testimonios de los reflejos y las estructuras mentales del pasado y del presente.
    (- Argumentar citando autores no denota inteligencia, sino buena memoria Leonardo).

    Montse | 03/03/2010, 13:33
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