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CRITICA DE ARTE.

MARTI ANSON EN LA MASSANA

jesusmc | 04 Marzo, 2010 09:35

Marti Anson en la Massana.

        Martí Anson es un artista visual  y un currante. Hoy ha dado una magnífica explicación de su trabajo en la sala de actos de la Escola Massana de Barcelona con el título de : Producción, Exposición y Comunicación. El lector que lo conozca pensará de inmediato que  la conferencia podría  haber versado sobre sus obras recientes como: Martí y la fábrica de harina, 2009, o Fitzcarraldo. Cincuenta y cinco días trabajando en la construcción de un velero Stella34 en el Centre d ´ Art Santa Mònica. Pero no, nada de eso. Ha venido a hablarnos de su faceta como montador de exposiciones artísticas.

        La sensación que he tenido es  de interés y desconcierto  que son los mejores estímulos para escribir sobre arte. Yo iba con el pre-juicio del que cree saber lo que va oír y en lugar de eso, mi sorpresa y  curiosidad han  ido en aumento. Al principio todo parecía que iba por el camino de lo esperado, de lo  que ya me imaginaba y  que es propio del  grupo de artistas y críticos con los que suele alternar: Ignasi Aballí,  David G. Torres, Antonio Ortega, Eduardo Perez-Soler, David Armengol, Montse Badia, Martí Manen , Frederic Montornes : producto,pasta, gestión, institución y comunicación, saber Inglés, etc, casi todos ellos vinculados a la escola Massana.

         Pero poco a poco ha ido apareciendo un discurso muy descriptivo, formalista, casi diría: de máxima precisión fenomenológica que concordaba perfectamente con la tradición material de la escuela Massana . En primer lugar ha mencionado la servidumbre del montador de exposiciones a otros artistas o comisarios, incluso me ha parecido verle currar con clavos y martillo; aquí aparecía la primera lección:! un artista sacrificando su proverbial egolatría al servicio de otro proyecto que no es el propio!. Eso ya vale un primer gesto de reconocimiento. Una ligera inclinación d ecabeza. Luego unas lecciones de orden y sentido común aludiendo al hecho de que una exposición se debe plantear como si fuera un libro, con un orden de lectura, con una presentación y el mejor de los recorridos posibles. Para ello, es necesario conocer las alturas variables y adecuadas a la que se van a colgar los cuadros. Parece ser que la mejor es 1,47. Todo debe ser claro como el que tiene un libro en las manos y lo abre. El texto son las obras y el espectador su lector. El montador organiza el espacio de un modo razonable y económico. Este aspecto de ahorro de material parece interesarle especialmente y una exposición debe ser barata, fácil de hacer y ajustarse lo más posible a las medidas de las maderas para aprovecharlas al máximo y además, acomodarse a las  ideas del comisario. Los muros estándar son de 3, 66 m. En la conferencia, todo era un elogio de la precisión, el cálculo y el ahorro.     Las exposiciones temáticas son más fáciles porque tienen el hilo conductor de una narración, mientras que las de arte contemporáneo puro y duro se presentan más complicadas por la aleatoriedad del trabajo de los artistas. Esta humildad  y economicismo están dominadas por los números, porque según él mismo afirma: todo es matemáticas. Mi asombro iba en aumento, creía estar ante un neo pitagórico defendiendo la bondad de lo correcto, la conveniencia y la proporción exacta y armónica de todas las cosas. Hasta ese momento aparecía el lado razonable del arte en el que la búsqueda de la bondad, la verdad del material y la belleza parecían los principales y únicos argumentos.    

 

Mr. Hyde

      

     Pero de repente como si se tratara de un  Dr. Jekyll transformándose en Mr.Hyde nos ha mostrado el núcleo duro y verdadero de su trabajo a través de una maqueta de su celebrada exposición en la galería Toni Tápies: “El apartamento del 2002. En esta obra, aparentemente, veíamos las mismas acotaciones, las precisas medidas que habíamos visto en sus trabajos de montaje de exposiciones, pero aquí todo estaba alterado con espacios imposibles, con comunicación entre habitaciones absurdas y con un pasillo que era  un camino sin salida, la entrada conducía al baño, la cocina es la antesala de un dormitorio. Es decir, todo lo que hasta el momento parecía una lección de orden, decorum  y funcionalidad extrema propias del hijo desconocido de Walter Gropius: quedaba reducido a la nada de lo imposible. Este derecho a ejercer libremente lo que el artista necesita hacer, aunque vaya contra el sentido común, le condujo al límite del absurdo en el año 2007  con su proyecto delirante Fitzcarraldo. Estuvo construyendo con sus propias manos ,sin parar, pero descansando como todo currante los fines de semana,  estuvo 55 días de trabajo de construcción de un barco Stela 34  en el CASM  y  luego lo destruyó porque no pasaba por la puerta de salida.      La economía de medios, el cálculo preciso, el respeto a la medida y la máxima función ,el libro razonable del arte mostraba a través de este acontecimiento y a modo de ejemplo, la otra cara de las cosas. Todo se convertía en el punto extremo del sin-sentido, en el que el derroche y el despilfarro de esfuerzos y materiales servían para mostrar el lado más oscuro del ser humano, el espacio misterioso desde el que siempre se manifiesta eso que llamamos Arte.  

                             

 

 

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