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CAIO REISEWITZ .AGUA QUE CAÍ .GALERIA JOAN PRATS

jesusmc | 13 Abril, 2011 08:35

 

 

Artículo publicado en el Nº 459 del suplemento Cultura´s de LaVanguardia. 6-04-2011

Venganza  natural.

        Tu me destruyes, yo te destruyo. Parece como si la naturaleza tuviera pensamiento propio. “Agua que caí “es el título de la segunda exposición que Caio Reisewitz (Sao Paulo, 1967) hace en la Galería Joan Prats, en ella encontramos unas  fotografías de gran formato que producen  un efecto puramente pictórico. La primera impresión del crítico, la confirma el artista cuando hace dos años en la Fundación Rosón dijo:  «Monto mi trípode y mi cámara, hago una placa.  Este proceso a veces tarda mucho tiempo y difiere de la fotografía de oportunidad o de fotoperiodismo(que es dinámico, muy rápido, en ese aspecto estoy más cerca de la pintura»

    Su formación en  Düsseldorf  con  Andreas Gursky  y  Thomas Struth  le movió a utilizar el punto de vista frontal, los grandes formatos ,el estatismo y la neutralidad de la imagen, pero a diferencia de ellos, que convirtieron la gran arquitectura urbana en su tema principal , Caio Reisewitz, aplicó estos mismos principios a  sus vivencias de paisajes y a la naturaleza, tal como hicieron los pioneros de la fotografía  brasileña Marc Ferrez y Guilherme Gaenzly. 

    Estos paisajes tienen una doble condición: por un lado, son un motivo de reflexión sobre los problemas eco-sociológicos de su país que por su obviedad no necesitan comentario, y por otro, Reisewitz que ha reconocido una gran admiración por el pintor romántico alemán G. D. Friedrich, nos abre la puerta a una breve reflexión sobre la relación entre lo sublime y la naturaleza en la obra de este artista.     La definición de sublime nace con Edmund Burke hacia 1756 y como buen empirista, trató de explicar los efectos estéticos, la experiencia del arte a partir de las sensaciones que recibimos del mundo real. Reisewitz cuando escoge fotografiar con gran realismo un río o una cascada en el corazón de Brasil hace aparecer algunas condiciones de lo sublime.   La primera condición que aparece es la inmensidad estética de las naturalezas fotografiadas. Los grandes formatos de la exposición concuerdan perfectamente con la pretensión de grandeza y sencillez que definen lo sublime. Surge en el espectador el sentimiento de lo que no puede ser dominado y aparece el terror, el miedo a lo grandioso.

    La segunda condición que observo en los “foto-collages” de menor formato de la exposición es que la pena por la destrucción de lo natural nos produce el miedo a su venganza. La tercera es que cuando el drama se acerca a la realidad, por ejemplo, el desbordamiento del mar, o una brecha profunda en la tierra, tanto más perfecto es su poder para convocar la conmoción y los efectos estéticos. Este es uno de los reproches racionales a lo sublime y es que, muy a menudo, la terribilidad del drama convive con el placer estético.

  Por último, esta exposición  a través de su elogio de lo sublime es un manifiesto en contra del estado de indiferencia. La indiferencia tan vigente hoy en día en el espectador de arte contemporáneo, es la peor de las actitudes estéticas y debe convertirse a través de emociones sublimes en pena, placer, alegría, pesar, pasión, soledad o tragedia.

  

comentarios

  1. Diálogo

    Ciertamente ha pasado mucho tiempo desde que el hombre decidió establecer un diálogo con lo visible y manchó una piedra con la huella de su mano ensangrentada.
    Entre la inspiración y el proyecto.

    Jesús Martínez Clará. Edicions de l´Escola Massana. Barcelona. 2011.

    MUDAN | 21/05/2011, 06:42
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